Odontología Quintana
Novedades · 23/07/2026 · Administrador

El Hospital Madariaga impulsa la atención odontológica para pacientes neurodivergentes y con discapacidad: “El abordaje lo es todo, no podemos limitarnos a mirar solo los dientes”

El Hospital Madariaga impulsa la atención odontológica para pacientes neurodivergentes y con discapacidad: “El abordaje lo es todo, no podemos limitarnos a mirar solo los dientes”
El tratamiento odontológico para personas con discapacidad o condiciones neurodivergentes requiere un cambio profundo en la perspectiva profesional tradicional. Los especialistas del sector buscan transformar la consulta odontológica en un espacio de contención emocional y física, donde el paciente y su entorno familiar son los verdaderos protagonistas del proceso de salud. La odontóloga Amelia López (MP 1353), especialista en la atención de niños y adultos con discapacidad, describió en Sala Cinco, programa del stream de Misiones Online y Radio Libertad, la complejidad y la sensibilidad que demanda esta tarea diaria tanto en su consultorio particular como en el ámbito de la salud pública. López fue clara al definir su enfoque: “La persona con discapacidad lo es todo, no es solamente la visión odontológica que tenemos que tener ahí, dientes y cerrarnos ahí”. Para la profesional, el abordaje debe ser necesariamente integral para garantizar un acceso real y seguro a la salud bucal. El proceso de atención se sostiene sobre una metodología rigurosa que prioriza el vínculo humano antes de encender cualquier instrumental. En ese camino, la primera consulta se transforma en el filtro que define el tratamiento a seguir. López detalló cómo inicia esta relación: “Esa primer conexión con esa familia, con ese acompañante, me va a dar ese camino, me va a abrir ese camino”. De esta manera, el núcleo familiar o los tutores de hogares de día se convierten en co-terapeutas indispensables para el éxito de la práctica. El trabajo de hormiguita y la desensibilización El abordaje terapéutico propone una preparación previa que rompe con la inmediatez de la consulta convencional. Muchas veces, la primera cita ni siquiera involucra al paciente directo, una decisión que suele generar desconcierto inicial en los padres pero que resulta fundamental para el éxito del tratamiento a largo plazo. La especialista relató que algunas madres le agradecen que en el primer encuentro no atienda al niño, sino que realice una consulta de padres: “Muchos, a la primera de cambio, te dicen: ¿Por qué una consulta de padres primero si mi niño está con dolor? Pero no es ahí, es todo ese trabajo de hormiguita que tenemos que comenzar primero con el entorno”. La rutina diaria y la adaptación progresiva son herramientas clave para evitar el ingreso al quirófano bajo anestesia general, que siempre se plantea como el último recurso. El objetivo principal es lograr la desensibilización en el consultorio mediante un trabajo conjunto con fonoaudiólogas y terapistas ocupacionales. “Yo necesito trabajar con una fonoaudióloga, con una terapista ocupacional, porque esa terapista ocupacional me va a ayudar a que el chico se desensibilice de los guantes que yo voy a utilizar en mi consultorio”, remarcó López. Las estrategias para que los pacientes pierdan el miedo a elementos tan temidos como el torno incluyen el uso de pictogramas, fotos del consultorio y demostraciones táctiles previas. La odontóloga ejemplificó esta dinámica con una experiencia reciente en el ámbito público: “Le tuve que ir mostrando paso a paso, por ejemplo, la turbina. Le muestro en la uña primero cómo va a funcionar y después recién ahí accedo al diente”. Desafíos y contención en el sistema de salud pública El servicio de consultorios externos del Hospital Madariaga atiende a pacientes a partir de los 15 años en adelante, donde la demanda del interior provincial es constante. En este espacio, el trabajo en equipo con enfermeros y colegas resulta vital para sostener las intervenciones. Sin embargo, la especialista advirtió sobre la falta de profesionales formados en la provincia y la necesidad de incorporar nuevas herramientas físicas y químicas, como el uso de óxido nitroso o camillas de sujeción especializadas que brinden seguridad. López se refirió con honestidad a las situaciones complejas que enfrentan en la práctica diaria cuando no se cuenta con el equipamiento ideal: “Nos vemos en la situación donde, a veces, estamos entre cinco personas sosteniendo de manera física a un paciente, y no es lo correcto”. Ante este panorama, el equipo hospitalario trabaja activamente para conseguir camillas de sujeción que ofrezcan una contención digna y empática. Y cerró con una definición sobre el valor de la contención física aplicada con criterio profesional y afecto:“Es una sujeción más contenida desde la empatía y desde, inclusive, desde el amor de contenerlos, porque hay muchos pacientes que necesitan esa sujeción”.